Las aguas del Río Grande siguen su avance sobre las comunidades del municipio
de San Julián y en una labor preventiva entre hoy y mañana deben ser evacuados
alrededor de 35 núcleos de Brecha Casarabe, adonde el rebalse llegará
inexorablemente en las próximas horas. Cada núcleo alberga por lo menos a 40
familias.
El relato de esta dramática situación lo hizo Runny Callaú, responsable de
Funsar, que hace dos semanas está en la zona a la cabeza de un grupo de
voluntarios, trabajando en el rescate de personas de localidades que quedaron
bajo el agua.
Al margen de exteriorizar la necesidad de evacuar a la gente de Brecha Casarabe,
Callaú expresó su temor por el brote de epidemias a causa de los miles de
animales domésticos y silvestres que han perecido ahogados en los últimos días y
que están contaminando las aguas.
El cambio del curso natural del río ha dirigido las aguas por las comunidades de
Madrecitas y El Fortín, las cuales desaparecerán si no hay un reencauzamiento o
contención de la corriente en algunos de los lugares por donde se originó el
desvío, dijo Callaú que ayer pernoctó en San Julián para proseguir con la
evacuación hoy lunes.
Sin el ánimo de alarmar, dijo, la situación es grave y la alerta roja se
mantiene en las comunidades que forman parte de Casarabe y que ahora están
amenazadas. “El caudal del agua ha bajado pero aún sigue su avance incontenible
sobre todo lo que encuentra a su paso”, alertó al informar que la gente que es
rescatada, es generalmente aquella que se resiste a abandonar sus viviendas, sus
enseres y sus animales, porque la gran mayoría está escuchando la alerta de la
inundación y acepta ser trasladada a lugares seguros como San Julián, Los
Troncos y Cuatro Cañadas.
En la actualidad, en los seis campamentos, hay cerca de 1.500 familias
damnificadas.
Ayer, los albergados en Cuatro Cañadas decidieron ayudar en el reencauzamiento
del río mientras que el Gobierno prometió buscar recursos económicos de la
cooperación externa para las obras.
“Había más de medio millón de dólares, pero estamos gestionando más ante los
organismos externos como el Gobierno de España, la FAO y el BID”, dijo el
ministro de Agricultura, Hugo Salvatierra, ayer cuando visitó a los damnificados
en Cuatro Cañadas.
El prefecto dispuso el envío de maquinaria del Searpi y solicitó al Ministerio
de Obras Públicas que autorice al Servicio de Caminos el traslado de otras a la
zona. “Queremos evitar las trabas burocráticas porque esto es urgente”, dijo el
prefecto Rubén Costas que estuvo con el ministro.
Por su parte, el Gobierno nacional dispuso la elaboración de un inventario para
conocer el monto de las deudas de los agrícultores. Se sabe que unas 62.000
hectáreas quedaron bajo el lodo.
A su vez, el ministro Salvatierra anunció una reunión para este jueves donde se
analizará una posible solución para las familias damnificadas. “Vamos a
cuantificar las pérdidas para buscar acuerdos con los acreedores”, prometió a
los agricultores afectados.
En cuanto a los gastos de la Prefectura en contingencia y seguridad ciudadana,
Rubén Costas reconoció que no alcanzan, pero confía en el apoyo del sector
privado y en que Defensa Civil restituirá los fondos empeñados.
En torno al campesino muerto, Orlando Parada Panoso, Runny Callaú dijo que el
cuerpo fue encontrado pero que no murió ahogado sino posiblemente por
intoxicación alcohólica.
Para
resaltar
* Cuba envió 142 médicos y una donación de 15,7 toneladas de ayuda
humanitaria.
* El Gobierno de Venezuela entregó casi 20 toneladas de ayuda y asistencia de 40
expertos en rescate.
* Japón, donó seis toneladas de insumos médicos y vituallas.
* Estados Unidos asignó un millón de dólares para la atención de las
emergencias.
* El Gobierno de Chile envió 12,5 toneladas de ayuda humanitaria.
Aumenta la asistencia humanitaria
La embajada de Estados Unidos en Bolivia emplea todo su equipo logístico y
otorgó cerca de un millón de dólares en asistencia. El embajador de ese país,
David Greenlee, garantizó el uso de los helicópteros antidroga para transportar
vituallas, alimentos, herramientas, medicinas y utensilios de cocina para los
damnificados.
Otro de los países que está apoyando es Venezuela que puso a disposición de
Bolivia, a un grupo de más de 40 expertos en desastres naturales de la Fuerza de
Tarea Simón Bolívar, especializados en evacuación, atención y rescate de
damnificados y recorren varias naciones de Latinoamérica realizando esta misión.
La ayuda humanitaria llega a 20 toneladas en herramientas; carretillas, picos,
palas, agua, frazadas, medicamentos y para el rescate de familias damnificadas
un vehículo doble tracción 4 x 4 y lanchas inflables.
El presidente de la República, Evo Morales, agradeció a los países amigos y
organismos internacionales como el Banco Mundial y la agencia norteamericana de
Desarrollo Internacional por la ayuda humanitaria y la respuesta inmediata con
más de 56 toneladas para la atención de las miles de familias afectadas por los
desastres naturales.