El entusiasmo y la alegría de Viviana Méndez, soberana del Carnaval 2006,
fue la nota alta de la segunda precarnavalera que contagió a miles de
cruceños que anoche se dieron cita en todo el recorrido. La fiesta empezó
puntual (21:00) con el ballet Kerembas, que abrió la farándula con
coreografías chaqueñas. Siguieron Los Huasos, coronadores 2006 contando la
segunda parte de la historia de Kandire, denominada La llegada, cuando
vienen los karai. Ellos se vistieron de monjes jesuitas y sus parejas de
unas elegantes españolas que iban en busca del Gran Paitití. Los trajes de
las coronadoras llevaban volados de saó y sopladores que servían de abanicos
señalando el encuentro de los españoles con los indígenas, el mestizaje de
la población.
Detrás de ellos, Viviana I lució hermosa con un vestido de maja española y
una peineta que llevaba en la cabeza con una careta artesanal de Isoso. A
ratos, la reina sentía incomodidad por el respaldar que llevaba sobre los
hombros, pero esto no logró borrarle la sonrisa ni los besos que regalaba a
su paso. Después de ellos, les tocó el turno a las comparsas Cambas
Renegones, Chivarracos, Chavales, Bakatranes, Descarados, Chafaldetes,
Cambas Suertudazos y Cambas Mañosos. Las mejores comparsas de la noche, que
dividieron el premio de Bs 2.000, fueron los Descarados, que salieron de
egipcios, y los Cambas Renegones, que vistieron de romanos. Ambas
agrupaciones se mostraron alegres y sobre todo uniformadas. En el último
bloque aparecieron los ballets Santa Cruz, Tradición Cruceña, Cupesí,
Jenecherú, la Santa Cruz, Kandire y Voriviaygua.
Al final del recorrido, en la verbena de la Monseñor Rivero, el grupo
Guachambé y el carisma de Viviana I armaron la fiesta camba.
Traje.
El respaldar de Viviana le dio algunas molestias. Ella fue imparable
Chiquitanos.
Uno de los abuelos del ballet Voriviaygua