Apenas terminó el juez Wálter Pérez de pronunciar que les devolvía la
libertad a los doce hinchas del club River Plate de Argentina, acusados de
causar disturbios en las tribunas del estadio cruceño, después del partido de
fútbol entre Oriente Petrolero y River Plate, los extranjeros estallaron en
júbilo, derramaron algunas lágrimas, se abrazaron y se repartieron besos..
No era para menos, tres de los hinchas fueron detenidos cuando estaban por
abordar un avión que los iba a llevar a Buenos Aires. Unas horas más tarde, los
agentes policiales y el fiscal de distrito, Jaime Soliz, aprehendieron a los
otros nueve integrantes de la barra brava de River Plate, entre ellos una mujer,
en un céntrico residencial de la ciudad.
Los hinchas argentinos fueron llevados por el Ministerio Público ante el juez,
porque un jefe de la Policía Nacional, un guardia de una empresa de seguridad
privada y un espectador, que fueron víctimas de la agresión física, los
reconocieron en un desfile identificatorio, según indicó el fiscal Carlos Candia
durante la audiencia.
El fiscal los acusó de tentativa de homicidio, lesiones graves y resistencia a
la autoridad, y le pidió al juez la detención de los doce extranjeros, pero el
administrador de justicia consideró que no correspondía esta medida y los dejó
libres.
Tres de las víctimas presentaron desestimiento de la acción penal contra los
argentinos, lo que debilitó la imputación del Ministerio Público.
Los hinchas tuvieron que pagar los gastos de curación de las tres víctimas de la
violencia deportiva en las tribunas. Con este acuerdo legal queda sin efecto
cualquier acción judicial. Ahora los argentinos retornan a su país, luego de
beber un ‘trago amargo’. En la audiencia cautelar a algunos se los notaba
bastante nerviosos, y hasta se comían las uñas.
Para estos fanáticos será el partido de fútbol de mayor costo económico. Pero
les queda la alegría de que su equipo clasificó a la Copa Libertadores de
América, mientras que en Oriente Petrolero lamentan su desastrosa participación.
Hay que dar seguridad al espectador
El comandante de la Policía, coronel Wilfredo Torrico, atribuyó los desmanes
ocurridos en el estadio a la falta de coordinación para la seguridad en un
encuentro deportivo.
Aseguró que la seguridad de cualquier espectáculo deportivo o artístico debe ser
asumida con responsabilidad por los organizadores y, a partir de ahí, solicitar
efectivos policiales y coordinar todo el dispositivo de vigilancia y control.
"En este caso, ni siquiera nos informaron del evento deportivo, la Policía actuó
de oficio y se envió un contingente de 250 policías para custodiar las calles
aledañas al estadio, las puertas de ingreso, algunos sectores de las tribunas y
el campo deportivo", afirmó.
El jefe policial dijo que los uniformados que custodiaban en el estadio no
tenían las llaves de las puertas que dividen las tribunas y que por esa razón,
no se pudo controlar oportunamente. “Vamos a enviar notas a los clubes para
evitar que se repita este tipo de disturbios”.