Una persona perdió la vida ayer en la zona de El Plato, mientras que la
Prefectura junto a varias instituciones y los municipios afectados elaboran un
canal piloto y defensivos para reencauzar las aguas del Río Grande.
La víctima fue identificada como Orlando Parada Panoso, de 40 años, murió
ahogada en la zona de El Plato, distrito de Colonia Berlín, en el municipio de
San Julián.
Según el director de Seguridad Ciudadana de la Prefectura, coronel (r) Rolando
Fernández, Parada cayó a las turbias aguas, en la madrugada de ayer sábado y al
no poder sacarlo, los campesinos que lo acompañaban, pidieron ayuda a la
patrulla de rescate de Funsar. Hace una semana, una persona también murió
ahogada en Madrecitas.
Asimismo, hizo conocer que la Fuerza de Tarea Diablos Rojos, se sumó al rescate
de damnificados en las comunidades de los municipios de San Julián. Cuatro
Cañadas y Okinawa.
En estas zonas se instalaron seis campamentos donde las familias damnificadas
continúan llegando para recibir ayuda alimentaria y atención médica de parte de
una delegación de médicos cubanos y enfermeras enviadas por la Cruz Roja y el
Sedes.
En cuanto a las obras de reencuazamiento del río, el secretario general de la
Prefectura, Roly Aguilera Gasser, indicó que el gobierno regional está buscando
soluciones que impidan nuevos desbordes de forma permanente.
Por su parte, Wálter Noé Angus, director del Servicio de Encauzamiento de las
Aguas del Río Piraí (Searpi), indicó que el proyecto de emergencia contempla la
construcción de un canal de 5.300 metros para desviar y devolver las aguas del
Río Grande a su antiguo lecho, antes de que éste llegue a la zona de los
meandros La Manga y Palmita, en el municipio de Cuatro Cañadas. Este proyecto
demandará una inversión de 17 millones de bolivianos.
Al respecto, el gerente Técnico de la Asociación de Productores de Oleaginosas y
Trigo (Anapo), Rudy Galleguillos, indicó que se tiene un aproximado de 60.000
hectáreas de cultivos afectadas, lo que representa más de $us 12 millones en
daños iniciales. “Una vez que las aguas se retiren, dependiendo del estado
climático, los sedimentos que queden sobre los terrenos productores impedirán
que se realicen nuevos cultivos, por lo que una gran población de agricultores
quedará sin fuentes de trabajo afectando gravemente a la economía
departamental”, afirmó.
Suben precios de alimentos
Producto de las intensas lluvias los cultivos de las zonas bajas de los
valles cruceños fueron afectados, principalmente los cultivos de tomate, papa y
vainita, y sus precios se dispararon en los mercados Abasto y Los Pozos.
En un recorrido realizado por EL DEBER, se pudo constatar que, en los últimos
días, la caja de tomate subió de 20 a Bs 25 y 35. La arroba de papa holandesa
también experimentó un alza de Bs 3 (de 14 a Bs 17). La vainita fue el tercer
producto que se encareció en Bs 1 (la libra subió de 3 a Bs 4).
Las comerciantes consultadas de ambos mercados, coincidieron en señalar que los
mayoristas tienen dificultades de trasladar los productos hasta la capital
cruceña por el precario estado de los caminos vecinales y porque la lluvia
acelera la cosecha con bajo rendimiento.
Sin embargo, no todos los productos se encarecieron; la zanahoria, cebolla, el
pimentón, la lechuga entre otros tuvieron un bajón de precios.
Llega más ayuda a los campamentos
La esposa del prefecto, Sonia Vincenti, llevó un importante lote de vituallas
para los damnificados por el rebalse del Río Grande en los municipios de la zona
Este del Departamento. Arroz, harina, productos lácteos, aceite y otros
alimentos donados por empresas y personas particulares, fueron entregados a las
familias evacuadas de las localidades Fortín Libertad y Madrecitas.
Junto a la comitiva viajó también un grupo de médicos voluntarios, que brindan
atención gratuita a los afectados. Por otro lado, varios funcionarios de la
empresa petrolera Chaco llegaronhasta Cuatro Cañadas, llevando dos camiones con
víveres y un cisterna con agua potable, además de ropa y vituallas que se
recolectaron entre el personal. El padre Gustavo Mazu, la hermana Aparecida
Munarimi, junto al grupo de voluntarios de niños y jóvenes de la parroquia
Santiago, fueron encargados de realizar una distribución equitativa de los
alimentes previstos para 20 días.