Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Domingo 5, Febrero de 2006
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Tras el ejercicio de la hegemonía Gobierno. El vicepresidente García Linera expuso sus cinco claves de la gobernabilidad en Chapare. Pasan por mantener unidos a los movimientos sociales y administrar bien el Estado, entre otros
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Chapare. El vicepresidente antecedió en la palabra a Morales. Dijo que había llegado el tiempo de pasar de la protesta sindical a las acciones de Gobierno
Pablo Ortiz

Álvaro García Linera escogió el momento propicio para dejarle tarea a los cocaleros de las seis federaciones del trópico cochabambino. Bajo el sol inclemente del sábado 28 de enero, el vicepresidente desveló sus cinco puntos vitales para obtener la tan ansiada gobernabilidad. El primero es una tarea para el núcleo del Movimiento al Socialismo: los sindicatos cocaleros. Ellos son los encargados de mantener unido a los movimientos sociales y los llamado a integrar a los que aún no están con el gobierno. El segundo es un reto que afrontan los que ya están gobernando: demostrar que son más eficientes que la derecha, llegar a ser el mejor gobierno de la historia de Bolivia, con señales rápidas de cambio. El tercero es la alianza del movimiento indígena popular con la clase intelectual que, según García Linera, le otorga solidez al proyecto masista. El cuarto está en ejercicio y es la bancada conseguida el 18 de diciembre. Le da gobernabilidad parlamentaria y mantendrá su legitimidad siempre y cuando conserve sus nexos con la base que lo eligió. El quinto es el que aún queda por construir y es la alianza con las Fuerzas Armadas y la Policía. El matemático y sociólogo aseguró que no hay diferencia entre pueblo, FFAA y Policía. “El Ejército y la Policía también son el pueblo, apellida como ustedes, vive como ustedes es tan sufrido como ustedes”, les dijo.
Una semana después, tres analistas ven en el gobierno de Evo Morales y en las palabras de García Linera, un intento sistemático de ejercer esa hegemonía que les otorgó las urnas el 18 de diciembre. El comunicólogo Rafael Archondo explica que estamos viviendo los efectos de la construcción de hegemonías en los movimientos sociales. “Al haber votado así la población ha terminado con el empate catastrófico de los últimos cinco años. Lo menos que puede hacer uno al momento que desempata, es ejercer el poder o tomar decisiones que no sean demasiado cuestionadas, que tengan cierto consenso y el MAS está trabajando en eso. Creo que es algo legítimo siempre y cuando no se avasallen las minorías”, dijo.
Para la politóloga Helena Argirakis, la gobernabilidad no es tan simple. Considera que el MAS está agotando todas sus posibilidades para llegar holgado a la Asamblea Constituyente, sin conflictos sociales en el horizonte. Pondera que por primera vez en mucho tiempo, el Gobierno previene conflictos en lugar de reaccionar a ellos.
El también politólogo Henry Oporto, observa en los puntos expuestos por García Linera un proyecto de poder. Explica que es parte de un proceso que el MAS está implementando, que es el paso del ejercicio del Gobierno al ejercicio del poder total. Añade que al dominar Evo Morales el Ejecutivo y al haber la oposición renunciado a la posibilidad de controlar al menos la Cámara de Senadores, también controla el Legislativo. Con el paso a reserva de los generales, dominó además las Fuerzas Armadas y la Policía, que son los instrumentos de represión del Estado. “Es muy probable que el próximo paso sea buscar el control del Poder Judicial. Desde ya esta medida de reducción de salarios va a tener un efecto. Creo que existe el riesgo de que varios jueces de la Corte Suprema y del Tribunal Constitucional opten por renunciar, porque tal vez esa reducción de sueldo no la van a poder eludir. Con eso, el MAS tendría el control total sobre los tres poderes. Es una estrategia futura de poder total que está desarrollando, facilitado por la propia oposición”, señaló.
Tanto Oporto como Argirakis opinan que es posible que la conquista del último poder, el Judicial, lo consigan a través de la Asamblea Constituyente.
En lo que los tres analistas discrepan es si Evo Morales caerá en la tentación de pasar del poder total al totalitarismo. Para Oporto, el mayor peligro es que se ha perdido el equilibrio del sistema político, en el cual se respeta la independencia de los poderes. Sin embargo, advierte que no le será tan fácil romper el posible equilibrio que provenga de los prefectos electos, que pueden funcionar como una especie de dique de contención del poder del presente gobierno. “Con la posesión de Rubén Costas en Santa Cruz y de Mario Cossío, en Tarija, se ha iniciado de facto el proceso autonómico en Bolivia. Es una dinámica difícil de controlar y revertir”, dijo.
Para Archondo, la garantía de que no habrá totalitarismo vendrá desde los mismos movimientos sociales. “ No creo que exista un poder total, porque García Linera está hablando de probarse en la gestión gubernamental. Significa que hay ojos vigilantes que podrían considerar que no lo están haciendo bien. Es un ejercicio de la hegemonía en el marco de la democracia”, señaló.

Un gabinete que da qué hablar

Indígenas, intelectuales, líderes sindicales, empresarios y excluidos forman parte del primer gabinete de Evo Morales y éste se reúne con ellos más que cualquier Presidente que se recuerde. Los cita a toda hora, sin importar si es la madrugada o cerca de la medianoche y, a decir de Helena Argirakis, se nota que trabajan como un equipo. A la politóga le llama la atención, sobre todo, la actuación de Juan Ramón Quintana en el Ministerio de la Presidencia. Observa que le ha restado protagonismo a las carteras de Gobierno y Relaciones Exteriores, que llevaban la voz cantante hasta antes del 22 de enero y que ha conformado un equipo de viceministros en los que ha dedicado un espacio a coordinación con el movimiento indígena popular. “Más que un gabinete de contención social, veo uno de gestión social”, dijo. Para Oporto, el MAS busca controlar a los movimientos sociales incorporándolos al aparato estatal, pero eso no le asegura que desaparezcan los conflictos. “Uno de los efectos muy fuertes es que está dando una multiplicación de expectativas de los sectores organizados. Creen que el gobierno podrá atender sus demandas y el incumplimiento de esas expectativas podría generar una nueva ola de movilizaciones en el país. Éste es un riesgo latente que no ha desaparecido, pero el Gobierno intenta manejar a un alto nivel a los actores de los conflictos para que no pongan en riesgo la gobernabilidad”, opinó.

 Cinco puntos más

Al gobierno le falta una alianza empresarial
Los analistas observan que el gobierno de Evo Morales Ayma no tiene una fuerte alianza con los sectores privados del país, en especial con los de Santa Cruz, que habían gravitado de forma creciente en los gabinetes de todos los gobernantes. Pese a la visita del Presidente al comité Pro Santa Cruz, tampoco observan que haya contenido a un probable adversario político, que puede unir fuerzas con Tarija y provocarle más de un dolor de cabeza.

Las prefecturas pueden dar el equilibrio
Para Oporto, las prefecturas pueden quedar como un bastión, un valuarte del equilibrio político, aunque, por sí solas, su poder será reducido. Sin embargo, ante el retroceso de la oposición, considera que representan el mayor desafío al control del poder estatal de parte del MAS y a la gobernabilidad que está buscando. Para Helena Argirakis, el nuevo Prefecto cruceño puede construir un proyecto político desde Santa Cruz, pero, en su opinión, las señas ofrecidas en su posesión no fueron de lo más claras en ese camino.

Su presencia en el oriente aún no es contundente
Rafael Archondo observa que el gobierno del Movimiento al Socialismo debe buscar una alianza prioritaria con las regiones de Bolivia. Considera que si bien los movimientos sociales y los sindicatos han llegado al poder, sus relaciones con el oriente y con sectores que habitualmente han dirigido a los comités cívicos, no son fuertes. También considera que es necesario que busquen reforzar su presencia y peso como fuerza política en los sectores urbanos de la llamada media luna.

Debe administrar la ‘luna de miel’ con el pueblo
Tanto Archondo como Argirakis elogian la actitud del actual gobierno de promover el control social sobre sus gobernantes, ya sea en el Ejecutivo o en el legislativo. Aseguran que eso les permite estar cerca del pueblo, contacto que adolecieron los gobiernos anteriores y que terminó por conflictuarlos. La forma en la que Evo Morales administre dicha cercanía determinará la duración de la llamada luna de miel y puede ampliar su hegemonía política en la elección de asambleístas para la Constituyente.

La velocidad crucero dictada por la economía
Hasta que el proyecto económico del MAS no arranque y no demuestre que tiene capacidad para redistribuir los recursos del Estado, experimentará turbulencia y deberá dar golpes de timón para estabilizar la nave. Sin embargo, tiene cierta ventaja por el ‘verano económico’ que goza el ámbito internacional. Argirakis apunta, además, que las reformas del MAS tiene ciertas limitaciones legales y que la Constituyente dará el escenario para que se derogue el 21060.

Santa Cruz marginada
Henry Oporto / Politólogo

Hay dos elementos que este proyecto de poder no está considerando. Esta apuesta a la gobernabilidad configura un tipo de régimen político corporativista, pero de ese esquema están ausentes dos sectores muy importantes del país. Uno de ellos es el empresarial. No sé hasta qué punto Salvador Ric es representativo. No creo que el empresariado cruceño se vea representado a través de ese ministro. El otro sector que no está incluido dentro del Gobierno es el movimiento cívico-regional. Particularmente la ausencia de Santa Cruz es notoria y relevante, porque en los anteriores procesos había tenido una presencia notoria y creciente, que iba en correspondencia a su poder político y económico como región. Hoy día el esquema gubernamental prescinde de su participación y con razón Santa Cruz puede sentirse marginada del poder.