Los donativos ya llegan a la gente afectada
Enlodados, escuálidos, algunos apenas con ropa interior, brillando bajo el
sol por el agua omnipresente que se les escurría por el cuerpo, cargando
gallinas, bultos y niños, con expresión amarga en la cara y los músculos tensos
bajo el peso de la tragedia. Así, como espectros bajo las sombras del monte y
sobre el reflejo del sol en el río que lo tragaba todo, aparecían los
damnificados en el área de San Julián, salvando lo que se podía, armándose de
coraje para volver a sus pueblos fantasmas para recoger, cuando menos, algo de
lo poco que habían podido comprar con el trabajo de toda su vida.
La escena se repetía desde el jueves de la semana pasada con gente llegando a
los campamentos de Cuatro Cañadas, en Los Troncos, Villa Paraíso, 2 de Agosto,
Bolívar, Berlín y los 16 albergues habilitados en San Julián.
Pero además del drama humano, con gente huyendo entre el monte hacía zonas más
altas o a lugares alejados de las aguas (agua de color similar al jugo de
guaraná, por lavar la tierra, los troncos y las hojas secas), las cifras de los
damnificados se dispararon.
Hasta ayer, había 23 comunidades anegadas por la crecida (este jueves se habían
quedado bajo las aguas seis más), como resultado había 1.073 familias albergadas
en los campamentos para refugiados, mientras Funsar y Defensa Civil evacuaban
por seguridad a 18 comunidades, según datos del municipio de San Julián.
“Se prevé 2.000 familias afectadas. Si el desastre persiste, cuando pase la
riada tendremos que alimentar a unas 20.000 personas”, dijo Abilio Moreira,
titular de la Dirección de Desarrollo Económico del municipio de San Julián.
Agregó que los Bs 100.000 presupuestados por el municipio para el caso de
desastres, ya se agotaron al principio de la emergencia, y se han tomado otros
Bs 100.000 de otras partidas para la emergencia.
Sobre la disposición de la gente afectada de Fortín Libertad, Los Laureles, 3 de
Mayo, Alto Perú, Canaán, Palestina y los diferentes nuúcleos y brechas para no
volver a sus comunidades por miedo a las aguas, Moreira dijo que es más fácil y
económico reencauzar el río con $us 17 millones, que hacer ese traslado.
Ayer una comisión viajó hasta el meandro Mangas, a unos 15 kilómetros de Cuatro
Cañadas, donde se instalará el primer campamento para iniciar los trabajos de
reencauzamiento del Río Grande.
Mientras los refugiados padecían necesidades de alimento y techo (los que no
reciben la ayuda, cocinan en ollas comunes) y los médicos cubanos llegaban a la
zona, ayer el agua también llegaba al nucleo 23 y San Julián vivía la
incertidumbre de si el río llegaría o no a sus puertas.
El Puente: con 500 refugiados
En las poblaciones guarayas de 2 de Octubre, Corralón, San Pablo, Núcleo 53,
10 de Noviembre y Zafrero, comprendidas en el municipio de El Puente, el Río
Grande también causó estragos en los cultivos de los comunitarios que se vieron
obligados a abandonar sus viviendas.
El alcalde Ángel Copa informó de que los cerca de 500 afectados han sido
albergados en la escuela del lugar y en la plaza donde se improvisaron carpas
donadas por los habitantes que también están regalando alimentos. Dijo que
solicitó ayuda a Defensa Civil.
Voluntarios de la Cruz Roja se trasladarán hoy a San Julián para entregar
alimentos, ropa y herramientas para los refugiados de Brecha Casarabe.