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Inician obras para frenar el avance del Río Grande
Desastre. Ya hay equipo pesado trabajando en los meandros de Palmita y La Manga, pero el agua sigue su marcha. Seis comunidades más fueron afectadas. Defensa Civil entregó frazadas y colchonetas
Los trabajos de
reencauzamiento Aunque la zona todavía está cubierta por agua y lodo, el Servicio de
Encauzamiento de Aguas y Regulación del río Piraí (Searpi) ya comenzó las obras
en los meandros Palmita y La Manga para evitar que el Río Grande siga avanzando
e inundando a otras comunidades.
El director del Searpi, Wálter Noé Angus, sostuvo que en la zona ya hay tres
retroexcavadoras abriendo drenajes para comenzar con la canalización en los dos
meandros y hacer que el río vuelva a su antiguo cauce.
Sin embargo, agregó que ese equipo pesado es insuficiente, pero que en los
próximos días esperan contar con unas 20 máquinas, entre retroexcavadoras y
orugas, para agilizar las obras y evitar que otras aldeas sean afectadas.
Paralelamente a la apertura de dos canales de 30 metros de base por cuatro de
alto, en los meandros Palmita y La Manga, el Searpi va a instalar defensivos de
bolsas de arena envueltass con malla, llamados salchichones.
A pesar de que el nivel del cauce del Río Grande ha disminuido de 4,85 a 3,18
metros, la masa de agua sigue avanzando y anegando a nuevas poblaciones. Ayer
seis comunidades más de Brecha Casarabe y de El Puente fueron afectadas, entre
ellas Los Laureles, 3 de Mayo, Libertad, Nuevo Oriente, Central 17 y Los Platos.
Algunas quedaron aisladas. No obstante, los voluntarios de FAB-SAR y de Fun SAR
continúan evacuando a los afectados.
En tanto, el director de Seguridad Ciudadana de la Prefectura, Cnl. Adalberto
Tórrez, manifestó que otras 250 familias (más de 1.000 personas) fueron
evacuadas ayer de las comunidades de Guarayos hasta el municipio de El Puente
donde están siendo atendidas con medicamentos, víveres y vituallas. “El agua
sigue avanzando, pero los voluntarios están sacando a la gente de las
comunidades con lo poco que pueden salvar, antes de que el agua les llegue”,
expresó.
Hasta el momento, sostuvo que son casi 650 familias damnificadas las que han
sido evacuadas y atendidas de unas 20 comunidades en los municipios de Pailón,
Cuatro Cañadas, San Julián y Okinawa. Sin embargo, estima que como las personas
siguen saliendo de sus poblaciones, el número de familias afectadas llegará por
lo menos a 800.
El Searpi desechó la posibilidad de reencauzar el río con explosivos, porque no
serviría de mucho, tomando en cuenta que el terreno no está en buenas
condiciones debido al lodo.
Noé explicó que cuando la dinamita no encuentra resistencia no funciona como se
espera, por ello es que no van a utilizar los explosivos. “Además, a los
costados tenemos los diques que hicieron los comunitarios para protegerse y
podríamos rajarlos”, remarcó.
Para todo lo que significa el trabajo de reencauzamiento del Río Grande, se
necesita un presupuesto de $us 2,5 millones, dinero que, según el director de
Infraestructura de la Prefectura, Luis Alberto Ortiz, no ha sido asignado.
Indicó que van a buscar el financiamiento de esos recursos, porque las obras no
pueden esperar.
Parte de los $us 2 millones que el Banco Mundial ofreció reasignar ante el
pedido del presidente Evo Morales, podrían ser destinados a reparar la
infraestructura dañada por el desborde del río.
Mientras tanto, Noé aseguró que las obras van a seguir adelante con la ayuda de
los mismos comunitarios que ponen la mano de obra, de los municipios que van a
dar bolsas de arena y mallas y, en algunos casos, hasta cooperarán con el equipo
pesado.
Avilio Moreyra, de la Dirección de Desarrollo Económico del municipio de San
Julián, dijo que se hizo un estudio en los municipios de Cuatro Cañadas, Okinawa
y San Julián, afectados por el desborde del Río Grande, y se estableció que se
necesita cerca de $us 1 millón para tapar el boquete que se abrió en la zona de
Alto Perú. Expresó que se iniciará la construccion de un dique para tapar el
boquete con ayuda de los comunitarios.
Para Tórrez, lo importante es que se está dando prioridad a los damnificados con
ayuda de donaciones de víveres, medicinas y vituallas.
Defensa Civil entregó ayer 1.500 frazadas, 1.500 colchonetas y más de 200 carpas
que se distribuyeron entre los siete campamentos de afectados que ya se
instalaron.
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