Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Viernes 3, Febrero de 2006
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Los secretos mejor guardados de la gente corriente salen a la luz
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Es posible que si uno orinaba en secreto en las bolas de nieve que tiraba a sus amigos o le daba carne a su hermana vegetariana no lo contase nunca a nadie pero se muera por hacerlo.

Un artista estadounidense, Frank Warren, ha ideado un método para dar salida a los secretos mejor guardados. Se trata de escribirlos en una postal anónima y enviárselos.

"Creo que realizando ese acto tan simple es posible comprendernos mejor" y además librarse de "una carga pesada", explicó Warren a la AFP desde su casa en Maryland (noreste).

El artista ha recibido unos 20.000 secretos desde que empezó su proyecto hace dos años. Tras seleccionar los más interesantes, los muestra en una página Internet (www.postsecret.blogspot.com) que ha recibido más de 20 millones de visitas desde su creación.

Por ella han pasado "una gran variedad de secretos. Recibo diferentes tipos de secretos cada día. Parece que los secretos son inagotables".

"Me meaba en las bolas de nieve que lanzaba a mis amigos"; "estoy celoso de su bebé"; "cuando se duermen les corto mechones del pelo a los niños a los que cuido"; "le di ternera para cenar a mi hermana vegetariana"; "quiero retozar desnudo con la bibliotecaria", son algunos de ellos.

Se trata de "historias de aislamiento, de inquietud por algún ser querido, de sentimientos, experiencias humillantes. Algunos son divertidos. Otros hablan de un buen gesto, algo bueno que alguien hizo y nunca fue descubierto", explicó Warren.

Como el del individuo que dijo "poner monedas en los parquímetros de otros". Los hay picantes, como el de la mujer que confesó que una noche le gustó exhibirse "desnuda ante la ventana cuando pasaban los trenes".
Laborales, como el del que se encuentra en una situación sin salida: "estoy en un empleo que odio porque sé que no pasaría un test antidrogas en ningún otro sitio. Y tomo drogas porque odio mi trabajo".

Familiares ("hace 10 años que no hablo con mi padre y eso me está matando cada día") y de difícil clasificación ("no me lavo las manos casi nunca después de ir al lavabo", "les robo cosas pequeñas a mis amigos para tener recuerdos de cuanto los amo").

Y amorosos: "malgasté todos mis deseos (de cumpleaños) en ti"; "sabía antes de casarme con él que acabaría divorciándome. Y me divorcié"; "lo odiaba por su depresión. Quizás prefería ser feliz a estar enamorada".

Warren empezó su proyecto en noviembre de 2004 para una exposición de arte en Washington. Imprimió 3.000 postales con su dirección invitando a extraños a que escribieran secretos, algo que fuera verdad y que no hubieran contado nunca a nadie. Y las dio a la gente en el metro, las dejó en restaurantes, entre los libros de bibliotecas públicas, en exposiciones.

"Poco a poco fueron descubiertas, rellenadas y enviadas. Y desde entonces he estado recibiendo confidencias", relató.

"Cada día es un placer ir a mi buzón y recibir decenas de secretos de todo el mundo y leerlos. Algunos días recibo cerca de cien. Incluso así, cuando llego al último me siento triste, siempre deseo que hubiera más".

 

AFP