El Consejo Superior de la Magistratura (CSM) italiana
ha suspendido de empleo y sueldo a un juez que se niega a celebrar audiencias
porque de la pared del aula del tribunal en el que trabaja cuelga un
crucifijo, informa hoy el diario "Corriere della Sera".
Se trata del
magistrado Luigi Tosti, de 57 años, que desde mayo del año pasado rechaza
realizar su labor en el Tribunal de Camerino (centro de Italia) porque
considera que el hecho de que haya un crucifijo cristiano es un símbolo de
discriminación religiosa.
En declaraciones al rotativo, el juez sostiene
que su actitud "no es una manía. La exhibición de la cruz viola los artículos
9 y 14 de la Convención de Derechos del Hombre, que establece la libertad
religiosa y obliga a los Estados a no actuar con discriminación racial y
religiosa", insiste.
También se ha negado a celebrar las audiencias en
una sala sin crucifijo para su uso exclusivo, como le habían propuesto los
responsables del tribunal, al considerar que sería como colocarle en un gueto,
señala el periódico.
Su protesta le valió el pasado noviembre una condena del Tribunal de la ciudad
de L'Aquila (centro) a siete meses de reclusión y la prohibición de ejercer
cargos públicos por un año, una sentencia en fase de apelación.
"Habría
una solución: exponer los símbolos de las distintas religiones. Pero, ¿se
imagina el aula transformada en un bazar?. No, mejor que no haya nada",
reflexiona el juez, que se declara laico y agnóstico pero con raíces judías.
La sanción del CSM se ha producido a petición del fiscal general Francesco
Favara, y el magistrado ha anunciado que tiene intención de llevar su batalla
ante instancias europeas.
EFE