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Hay ayuda nacional pero la salida final demorará
Inundaciones. Ayer trajeron 180 carpas, 1.500 frazadas y 1.500 colchones. Pese a que el nivel de las aguas del Río Grande bajó, no es suficiente
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Material. Parte de las 180 carpas que llegaron ayer desde La Paz a través de Defensa Civil. La Prefectura continuará enviando alimentos y algo de vituallas |
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La emergencia por el desborde del Río Grande en Santa Cruz no se levantará
rápidamente, pese a la ayuda humanitaria enviada por el Gobierno y la reducción
del nivel del agua.
Así lo señalan los reportes de reparticiones encargadas de atender la situación,
como el Searpi, cuyo director, Wálter Noé, dijo que para que las aguas no sigan
fluyendo fuera del cauce, debe bajar el nivel. “Actualmente está en 3,34 metros,
cuatro centímetros menos de lo normal. Esperemos que siga bajando pues si llega
a cuatro metros, habrá más problemas”, indicó.
Mientras, el Gobierno envió un lote de material de ayuda humanitaria,
consistente en 180 carpas, 1.500 colchones y 1.500 frazadas. Serán repartidas
hoy entre los damnificados de la zona este, donde el efecto se sintió con
fuerza.
Las pérdidas por la inundación se van cuantificando paulatinamente. El sector
agrícola, de acuerdo a José Céspedes, presidente de la Cámara Agropecuaria del
Oriente, señaló que han perdido alrededor de $us 15 millones por la destrucción
de unas 60 mil hectáreas de cultivos, principalmente de soya.
Aún se evalúa el impacto económico en el sector pecuario y urbano, pues varias
localidades que quedaron bajo el agua, pueden desaparecer, según proyectaron en
Defensa Civil de la Prefectura.
Para tener una certeza al respecto, hay que esperar a que las aguas se disipen y
el afluente vuelva a su cauce, insistieron.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) anunció que para las tareas de
reconstrucción dará $us 2,5 millones, dinero que debe ser distribuido en todo el
país, pues la situación afecta a seis departamentos, aunque Santa Cruz es el más
perjudicado, según lo comprobó ayer el presidente Evo Morales.
Morales dijo estar impresionado por la situación luego de realizar un sobrevuelo
por la zona este del departamento, donde es más evidente el efecto de las
inundaciones.
En Los Troncos, donde aterrizó para hablar con los damnificados, recibió las
quejas desesperadas por la falta de ayuda inmediata y pedidos de auxilio, e
inmediatamente se comprometió a atenderlos a la brevedad.
De vuelta en Santa Cruz, anunció que los apoyos internacionales se suman para
ayudar a paliar las inundaciones que suceden en el país. Resaltó el aporte de
Japón que prometió enviar un avión con vituallas por un valor de $us 100 mil.
También anunció que Venezuela enviará 1.500 paquetes de vituallas, en tanto que
Cuba ha prometido aportar 60 toneladas de medicamentos y un contingente de 140
médicos.
El auxilio se suma a los $us 400 mil anunciados el pasado lunes por la
Corporación Andina de Fomento y el BID.
Por su parte, Estados Unidos reportó a través de un boletín de prensa, que hará
efectiva una donación de $us 500 mil, consistente en 1.000 carpas plásticas,
cinco tanques para almacenamiento de agua y 5.000 bidones de agua para
distribuirlos entre las familias afectadas.
Adicionalmente, señala, proporcionará 100 toneladas de harina de trigo y
cooperará entregando imágenes de satélite, otorgadas por el Comando Sur, sobre
el estado del clima y las zonas afectadas.
Asimismo, Defensa Civil ha comenzado a usar donaciones efectuadas por Estados
Unidos durante los dos años pasados, por un valor de $us 408.653.
En cuanto a las tareas técnicas de reparación de los diques que colapsaron en el
Río Grande, el prefecto del departamento, Rubén Costas, dijo que se lo está
planificando pero que se prioriza la ayuda humanitaria.
Además, reveló que no hay un presupuesto específico para este fin y que están
haciendo lo que pueden. “Tenemos 80 toneladas de alimentos, nada más. Eso es lo
que estamos repartiendo”, agregó.
Por su parte, Juan de Dios Algarañaz, que dirige la unidad técnica
desconcentrada del PLUS (Plan de Uso del Suelo), a título personal expuso su
propuesta de que el eterno problema de las inundaciones que provoca el Río
Grande, debe ser resuelto inmediatamente realizando fotografías aéreas y de
satélite en un área de por los menos 30 km, en ambos márgenes del río, con el
fin de actualizar los datos de uso de la tierra, los asentamientos humanos y de
ubicación de las zonas débiles de desbordamiento, para que se tenga un panorama
real de la magnitud del problema y conforme a este informe se orienten las
acciones a seguir.
Asimismo, debe crearse un directorio técnico que sin avasallar el trabajo de
Searpi más bien lo refuerce, el mismo que esté integrado por la Prefectura,
mancomunidad de municipios y empresarios agrarios de influencia con el Río
Grande, puesto que considera será un esfuerzo grande el de reencauzar ese
afluente. Agregó que, lamentablemente, algunos intereses particulares impidieron
que el decreto ley del PLUS se haya cumplido, ya que en primera instancia la
recomendación técnica sugería se respete 5 km de distancia boscosa en cada
ribera, aunque señaló que tampoco se ha respetado la Ley Forestal que establece
una servidumbre ecológica de 100 metros de distancia de los ríos, y cuyas
consecuencias se ven ahora.
Las
cifras del desastre en el país
34.000
Familias afectadas
Fuentes oficiales dan cuenta de que en todo el territorio nacional hay esa
cifra de damnificados por las fuertes lluvias y sus efectos
3
Semanas de lluvias
Hace casi 20 días que las precipitaciones pluviales son periódicas, La
situación motivó la declaratoria de estado de emergencia
77
Localidades en problemas
Ése es el número de comunidades afectadas en La Paz, Cochabamba Santa Cruz y
Beni. También hay problemas en Potosí y Chuquisaca
5
Millones de dólares
Es el monto de ayuda financiera, en efectivo como en materiales, prometido por
los organismos internacionales. Lo administrará el PNUD, dijo Evo
Aumentan los refugiados y sus necesidades
son apremiantes
Martín Monasterio
Los damnificados del desborde del Río Grande manifestaron que la visita del
presidente de la República, Evo Morales, y el prefecto del departamento, Rubén
Costas, no alivió el hambre y la falta de cobijo que sufren en los campamentos.
Sólo los que se encuentran sobre la carretera Pailón - Los Troncos, frente al
peligro de los motorizados que transitan a pocos metros de sus carpas
improvisadas, pudieron expresarle a las autoridades, entre llantos y sollozos,
el dolor por la pérdida de sus viviendas, animales y cultivos.
Éste es el caso de las familias Pítari, Moreno, Saucedo, Mercado, Palachai,
Rodríguez y Calisaya, que están viviendo debajo de una carpa, de seis metros por
diez instalada en medio de la vía, y que carecen de camas y frazadas, porque no
pudieron recuperar sus enseres de Fortín Libertad.
Los más de 20 integrantes se quejaron de la falta de provisión de alimentos, ya
que sólo reciben raciones por kilo de arroz, fideo y azúcar. Además, pagan Bs 2
para ducharse y Bs 0,50 para ir al baño.
Hasta ayer a las 2 de la tarde no habían almorzado a causa de una torrencial
lluvia, que cayó justo en la llegada del primer mandatario, mojó sus camas y los
palos secos para preparar el fuego.
“Lo único que trajeron el presidente y el prefecto fue la presencia”, dijo
Ovidio Suárez, presidente de la Organización Territorial de Base de Fortín
Libertad, que reclamó que Defensa Civil sólo ha entregado 50 carpas para más de
230 familias registradas, las cuales hasta ayer superaron las 300. Se sumaron
los habitantes de Jerusalén, Madrecitas, Laureles, Villa Montes, San Cristóbal y
Río Grande.
Hasta el transcurso de la tarde faltaba evacuar a los pobladores de El Paraíso.
“Necesitamos canoas porque el grupo SAR no abastece a nuestras necesidades y no
podemos recuperar nuestras pertenencias, que están bajo el agua”, indicó Mario
Corabia.
Asimismo, los que quedaron sin viviendas en Alto Perú aumentaron ayer de 68 a 76
familias, cantidad que sobrepasa las 300 con las de 4 de Marzo, Alto Perú,
Canaán, Villa Primavera y Las Palmitas.
Por el contrario, estos afectados manifestaron su conformidad por la ayuda que
reciben de alimentos y vituallas.
Según se comprobó, los niños de ambos municipios están presentando síntomas de
resfrío, diarrea y conjuntivitis, para lo cual las madres solicitan ayuda con
medicamentos y atención de salud.
En Brecha Casarabe empiezan a sacar las
cosas
En las últimas horas de ayer se registró un aumento de la crecida del Río
Grande en la zona de Brecha Casarabe, Núcleos 10, 11 y 13, Vallecitos y otros de
donde la gente empezó a sacar lo que puede, incluidos ganado vacuno, ovino,
porcino, y otros.
Por otro lado, Anapo, a través de su técnico Juan Ávila, en la zona de San
Julián, inspeccionó la zona afectada y pudo constatar que de las 60.000 has
sembradas en la presente campaña, aproximadamente 8.500, de soya quedaron bajo
las aguas y algunas de maíz aunque no se sabe a cuánto asciende la pérdida. "Si
la soya se mantiene por más de cuatro días en el agua, se podrá recuperar algo
de la inversión, caso contrario la planta entra en estado de putrefacción",
manifestó Ávila.
También indicó que Anapo, gestionará la forma de reprogramar los créditos que
tengan los damnificados una vez cuantificadas las pérdidas. El agricultor
Gualberto Plaza, de la comunidad 3 de Mayo, con lágrimas en los ojos dijo que el
agua se llevó sus enseres y dañó sus cultivos. /DM
Puerto Nuevo clama porque vuelva el río
Mientras varias comunidades de Cuatro Cañadas y San Julián claman para que no
se produzcan más desbordes del Río Grande, los 'pontoneros' de Puerto Nuevo, en
Okinawa, están rezando para que el río vuelva a su cauce y con ello la actividad
laboral en el muelle.
Mario Céspedes, presidente del Comité Cívico de Puerto Nuevo, dijo que en la
zona cunde la desesperación. "Son 150 familias y 43 pontoneros, que están
afligidos porque no hay trabajo ni qué comer. El Río Grande se desbordó a la
altura de Puerto Pérez y ahora el agua en el muelle da a la rodilla y los
pontones están atascados en la playa", aseguró./el norte
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