Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Miércoles 1, Febrero de 2006
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Hay ayuda nacional pero la salida final demorará Inundaciones. Ayer trajeron 180 carpas, 1.500 frazadas y 1.500 colchones. Pese a que el nivel de las aguas del Río Grande bajó, no es suficiente
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Material. Parte de las 180 carpas que llegaron ayer desde La Paz a través de Defensa Civil. La Prefectura continuará enviando alimentos y algo de vituallas
Gustavo Ondarza

La emergencia por el desborde del Río Grande en Santa Cruz no se levantará rápidamente, pese a la ayuda humanitaria enviada por el Gobierno y la reducción del nivel del agua.
Así lo señalan los reportes de reparticiones encargadas de atender la situación, como el Searpi, cuyo director, Wálter Noé, dijo que para que las aguas no sigan fluyendo fuera del cauce, debe bajar el nivel. “Actualmente está en 3,34 metros, cuatro centímetros menos de lo normal. Esperemos que siga bajando pues si llega a cuatro metros, habrá más problemas”, indicó.
Mientras, el Gobierno envió un lote de material de ayuda humanitaria, consistente en 180 carpas, 1.500 colchones y 1.500 frazadas. Serán repartidas hoy entre los damnificados de la zona este, donde el efecto se sintió con fuerza.
Las pérdidas por la inundación se van cuantificando paulatinamente. El sector agrícola, de acuerdo a José Céspedes, presidente de la Cámara Agropecuaria del Oriente, señaló que han perdido alrededor de $us 15 millones por la destrucción de unas 60 mil hectáreas de cultivos, principalmente de soya.
Aún se evalúa el impacto económico en el sector pecuario y urbano, pues varias localidades que quedaron bajo el agua, pueden desaparecer, según proyectaron en Defensa Civil de la Prefectura.
Para tener una certeza al respecto, hay que esperar a que las aguas se disipen y el afluente vuelva a su cauce, insistieron.
El Banco Interamericano de Desarrollo (BID) anunció que para las tareas de reconstrucción dará $us 2,5 millones, dinero que debe ser distribuido en todo el país, pues la situación afecta a seis departamentos, aunque Santa Cruz es el más perjudicado, según lo comprobó ayer el presidente Evo Morales.
Morales dijo estar impresionado por la situación luego de realizar un sobrevuelo por la zona este del departamento, donde es más evidente el efecto de las inundaciones.
En Los Troncos, donde aterrizó para hablar con los damnificados, recibió las quejas desesperadas por la falta de ayuda inmediata y pedidos de auxilio, e inmediatamente se comprometió a atenderlos a la brevedad.
De vuelta en Santa Cruz, anunció que los apoyos internacionales se suman para ayudar a paliar las inundaciones que suceden en el país. Resaltó el aporte de Japón que prometió enviar un avión con vituallas por un valor de $us 100 mil. También anunció que Venezuela enviará 1.500 paquetes de vituallas, en tanto que Cuba ha prometido aportar 60 toneladas de medicamentos y un contingente de 140 médicos.
El auxilio se suma a los $us 400 mil anunciados el pasado lunes por la Corporación Andina de Fomento y el BID.
Por su parte, Estados Unidos reportó a través de un boletín de prensa, que hará efectiva una donación de $us 500 mil, consistente en 1.000 carpas plásticas, cinco tanques para almacenamiento de agua y 5.000 bidones de agua para distribuirlos entre las familias afectadas.
Adicionalmente, señala, proporcionará 100 toneladas de harina de trigo y cooperará entregando imágenes de satélite, otorgadas por el Comando Sur, sobre el estado del clima y las zonas afectadas.
Asimismo, Defensa Civil ha comenzado a usar donaciones efectuadas por Estados Unidos durante los dos años pasados, por un valor de $us 408.653.
En cuanto a las tareas técnicas de reparación de los diques que colapsaron en el Río Grande, el prefecto del departamento, Rubén Costas, dijo que se lo está planificando pero que se prioriza la ayuda humanitaria.
Además, reveló que no hay un presupuesto específico para este fin y que están haciendo lo que pueden. “Tenemos 80 toneladas de alimentos, nada más. Eso es lo que estamos repartiendo”, agregó.
Por su parte, Juan de Dios Algarañaz, que dirige la unidad técnica desconcentrada del PLUS (Plan de Uso del Suelo), a título personal expuso su propuesta de que el eterno problema de las inundaciones que provoca el Río Grande, debe ser resuelto inmediatamente realizando fotografías aéreas y de satélite en un área de por los menos 30 km, en ambos márgenes del río, con el fin de actualizar los datos de uso de la tierra, los asentamientos humanos y de ubicación de las zonas débiles de desbordamiento, para que se tenga un panorama real de la magnitud del problema y conforme a este informe se orienten las acciones a seguir.
Asimismo, debe crearse un directorio técnico que sin avasallar el trabajo de Searpi más bien lo refuerce, el mismo que esté integrado por la Prefectura, mancomunidad de municipios y empresarios agrarios de influencia con el Río Grande, puesto que considera será un esfuerzo grande el de reencauzar ese afluente. Agregó que, lamentablemente, algunos intereses particulares impidieron que el decreto ley del PLUS se haya cumplido, ya que en primera instancia la recomendación técnica sugería se respete 5 km de distancia boscosa en cada ribera, aunque señaló que tampoco se ha respetado la Ley Forestal que establece una servidumbre ecológica de 100 metros de distancia de los ríos, y cuyas consecuencias se ven ahora.

 Las cifras del desastre en el país

34.000
Familias afectadas
Fuentes oficiales dan cuenta de que en todo el territorio nacional hay esa cifra de damnificados por las fuertes lluvias y sus efectos

3
Semanas de lluvias
Hace casi 20 días que las precipitaciones pluviales son periódicas, La situación motivó la declaratoria de estado de emergencia

77
Localidades en problemas
Ése es el número de comunidades afectadas en La Paz, Cochabamba Santa Cruz y Beni. También hay problemas en Potosí y Chuquisaca

5
Millones de dólares

Es el monto de ayuda financiera, en efectivo como en materiales, prometido por los organismos internacionales. Lo administrará el PNUD, dijo Evo

Aumentan los refugiados y sus necesidades son apremiantes
Martín Monasterio

Los damnificados del desborde del Río Grande manifestaron que la visita del presidente de la República, Evo Morales, y el prefecto del departamento, Rubén Costas, no alivió el hambre y la falta de cobijo que sufren en los campamentos.
Sólo los que se encuentran sobre la carretera Pailón - Los Troncos, frente al peligro de los motorizados que transitan a pocos metros de sus carpas improvisadas, pudieron expresarle a las autoridades, entre llantos y sollozos, el dolor por la pérdida de sus viviendas, animales y cultivos.
Éste es el caso de las familias Pítari, Moreno, Saucedo, Mercado, Palachai, Rodríguez y Calisaya, que están viviendo debajo de una carpa, de seis metros por diez instalada en medio de la vía, y que carecen de camas y frazadas, porque no pudieron recuperar sus enseres de Fortín Libertad.
Los más de 20 integrantes se quejaron de la falta de provisión de alimentos, ya que sólo reciben raciones por kilo de arroz, fideo y azúcar. Además, pagan Bs 2 para ducharse y Bs 0,50 para ir al baño.
Hasta ayer a las 2 de la tarde no habían almorzado a causa de una torrencial lluvia, que cayó justo en la llegada del primer mandatario, mojó sus camas y los palos secos para preparar el fuego.
“Lo único que trajeron el presidente y el prefecto fue la presencia”, dijo Ovidio Suárez, presidente de la Organización Territorial de Base de Fortín Libertad, que reclamó que Defensa Civil sólo ha entregado 50 carpas para más de 230 familias registradas, las cuales hasta ayer superaron las 300. Se sumaron los habitantes de Jerusalén, Madrecitas, Laureles, Villa Montes, San Cristóbal y Río Grande.
Hasta el transcurso de la tarde faltaba evacuar a los pobladores de El Paraíso. “Necesitamos canoas porque el grupo SAR no abastece a nuestras necesidades y no podemos recuperar nuestras pertenencias, que están bajo el agua”, indicó Mario Corabia.
Asimismo, los que quedaron sin viviendas en Alto Perú aumentaron ayer de 68 a 76 familias, cantidad que sobrepasa las 300 con las de 4 de Marzo, Alto Perú, Canaán, Villa Primavera y Las Palmitas.
Por el contrario, estos afectados manifestaron su conformidad por la ayuda que reciben de alimentos y vituallas.
Según se comprobó, los niños de ambos municipios están presentando síntomas de resfrío, diarrea y conjuntivitis, para lo cual las madres solicitan ayuda con medicamentos y atención de salud.

En Brecha Casarabe empiezan a sacar las cosas

En las últimas horas de ayer se registró un aumento de la crecida del Río Grande en la zona de Brecha Casarabe, Núcleos 10, 11 y 13, Vallecitos y otros de donde la gente empezó a sacar lo que puede, incluidos ganado vacuno, ovino, porcino, y otros.
Por otro lado, Anapo, a través de su técnico Juan Ávila, en la zona de San Julián, inspeccionó la zona afectada y pudo constatar que de las 60.000 has sembradas en la presente campaña, aproximadamente 8.500, de soya quedaron bajo las aguas y algunas de maíz aunque no se sabe a cuánto asciende la pérdida. "Si la soya se mantiene por más de cuatro días en el agua, se podrá recuperar algo de la inversión, caso contrario la planta entra en estado de putrefacción", manifestó Ávila.
También indicó que Anapo, gestionará la forma de reprogramar los créditos que tengan los damnificados una vez cuantificadas las pérdidas. El agricultor Gualberto Plaza, de la comunidad 3 de Mayo, con lágrimas en los ojos dijo que el agua se llevó sus enseres y dañó sus cultivos. /DM

Puerto Nuevo clama porque vuelva el río

Mientras varias comunidades de Cuatro Cañadas y San Julián claman para que no se produzcan más desbordes del Río Grande, los 'pontoneros' de Puerto Nuevo, en Okinawa, están rezando para que el río vuelva a su cauce y con ello la actividad laboral en el muelle.
Mario Céspedes, presidente del Comité Cívico de Puerto Nuevo, dijo que en la zona cunde la desesperación. "Son 150 familias y 43 pontoneros, que están afligidos porque no hay trabajo ni qué comer. El Río Grande se desbordó a la altura de Puerto Pérez y ahora el agua en el muelle da a la rodilla y los pontones están atascados en la playa", aseguró./el norte