El ministro de Interior italiano, Giuseppe Pisanu, pidió a la policía del
país que suspenda los partidos de fútbol cada vez que los aficionados
desplieguen pancartas incitando al racismo o a la violencia política.
El
llamamiento de Pisanu se dio después que algunos seguidores de la Roma
exhibieran carteles neonazis y antisemitas durante la victoria de su equipo
3-0 frente al Livorno el fin de semana por la liga local.
"He pedido a las
fuerzas de la seguridad pública que apliquen las leyes existentes con la
máxima severidad y suspendan partidos cada vez que se desplieguen mensajes
incitando a la violencia política, al racismo o la xenofobia", dijo Pisanu en
declaraciones publicadas el miércoles por el diario La Gazzetta dello Sport.
El comité disciplinario de la Liga Italiana de Fútbol ordenó a la Roma jugar
su próximo encuentro como local en campo neutral y a puertas cerradas.
La
temporada pasada, la Roma tuvo que jugar sus últimos dos partidos por la etapa
de grupos de la Liga de Campeones a puertas cerradas después que el árbitro
sueco Anders Frisk recibió un golpe con una moneda lanzada desde una de las
gradas en el partido inicial del equipo italiano por el torneo continental.
También esa temporada, los seguidores del Inter de Milán forzaron la
suspensión del partido de vuelta de las semifinales de la Liga de Campeones
ante el AC Milan luego de lanzar bengalas y petardos contra el brasileño Dida,
arquero del rival.
El pedido de Pisanu es para una política más dura, pese a
que defendió la decisión del jefe de la policía de Roma de no suspender el
partido entre el local y Livorno.
"Una intervención por la fuerza o la
suspensión del partido en la situación tensa que se vivía podría haber puesto
a los simpatizantes pacíficos bajo riesgo de resultar heridos", sostuvo.
"Por eso, la decisión del jefe de policía no puede ser interpretada como un
signo de debilidad", agregó.
REUTERS