Chile recibe hoy dos de los 10 cazabombarderos F-16 que se integrarán a la
flota de combate de su Fuerza Aérea. La ceremonia estará encabezada por el
presidente saliente Ricardo Lagos, que alcanza a ver la parte culminante del
proceso de renovación del material bélico chileno en aire, mar y tierra, que
hasta ahora ha generado más comentarios en Perú que en Bolivia.
Los cazabombarderos fueron adquiridos hace tres años al fabricante
estadounidense Loockhed Martin y reemplazarán a los antiguos Mirage Elkan que
conforman la flota de combate chilena. Hasta fin de año llegarán los ocho
aviones comprados a EEUU.
Chile recibirá otros 18 F-16 A/B usados que compró a fines de 2005 a Holanda,
con un costo de $us 185 millones. Los aviones holandeses comenzarán a llegar a
Chile en el segundo semestre de 2006.
En repetidas ocasiones las autoridades militares chilenas y el Ministerio de
Defensa han dicho que los aparatos tienen como fin reemplazar material obsoleto
y no responden a una intención de desatar una carrera armamentista en la región.
Pero en una decisión que puede levantar más comentarios, sobre todo en el
agitado panorama preelectoral peruano, las nuevas naves chilenas serán
destinadas a la base aérea de Los Cóndores, en la norteña Iquique, cerca de la
frontera con Perú.
La unidad es el Grupo de Aviación Nº 3 de instrucción de la Fuerza Aérea
Chilena, que hasta ahora tenía su base en Temuco (500 km al sur de Santiago),
pero permanecía inactivo desde 2003.
El grupo reactivado está compuesto por 80 efectivos (cuatro pilotos, 70
suboficiales y cinco ingenieros), todos capacitados en EEUU.
Por otra parte, los F-16 no son nuevos en Sudamérica y ya han protagonizado
controversias en otros puntos.
Venezuela es el único país de la región que los posee. Los adquirió en los 80,
pero ya han envejecido, y cuando el Gobierno del presidente Hugo Chávez solicitó
a la Loockhed Martin una modernización, a mediados de 2005, la respuesta de la
administración Bush fue negativa. Desafiante, Chávez amenazó con enviar los
cazas a China.
En diciembre, EEUU bloqueó las ventas que España (aviones de carga y de patrulla
marítima) y Brasil (Super Tucanos, entrenamiento) tenían pactadas con Venezuela.
Lagos dirigió el proceso de renovación
El proceso de renovación del material bélico de Chile comenzó cuando quien
hoy es su presidenta electa, Michelle Bachelet, era ministra de Defensa, y en
coincidencia con el fin del embargo de venta de armas a la región impuesto por
EEUU en la etapa final de los gobiernos dictatoriales en América Latina.
Bachelet realizó en 2003 una gira por Europa para exponer las necesidades
militares de su país en aire, mar y tierra. Ahora, antes de entregar el mando,
el presidente Ricardo Lagos bautizará no sólo a los F-16, sino también a dos
fragatas usadas holandesas que adquirió para la Armada. El 6 de marzo llegan a
Chile la Almirante Latorre y la Blanco Encalada, que se sumarán a la escuadra
nacional.
En su mandato, Lagos se comprometió con las ramas de Defensa a renovar su
material aprovechando los excedentes de la exportación de cobre, de las que un
10% se destina a las Fuerzas Armadas. Primero, aprobó la compra de tres fragatas
usadas a Gran Bretaña y dos a Holanda. Luego, firmó la adquisición de 18 F-16
usados a Holanda y la compra de 100 tanques Leopard 2 usados a Alemania. No
estará cuando lleguen los tanques ni los F-16 usados.