Santa Cruz de la Sierra - Bolivia, Miércoles 4, Enero de 2006
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Encuestas, un fracaso
Sobre el tema de las encuestas en las elecciones creo que las empresas encuestadoras no quisieron alarmar a la población con el resultado de que Evo sería el futuro Presidente. No creo que no se hayan percatado de que Morales iba ser el ganador. Más bien estas empresas han hecho quedar mal a nuestros analistas que se esmeraron por realizar un buen trabajo, ya que al fin y al cabo ellos no son adivinos, sino analistas. Espero que los medios de comunicación ya no se dejen sorprender.
Víctoria Méndez Pinto C.I. 4620104 SC
Borracheras en Concepción
Decidí viajar con mi familia por el lado de la Chiquitania, hacia Concepción, aprovechando el largo feriado. Me dije a mi mismo que podría ser un año nuevo bastante tranquilo, ya que este pueblo se encuentra a 290 kilómetros de Santa Cruz. Pensé que iba a dejar atrás el bullicio de la ciudad. ¡Qué equivocación más grande! Cuando llegamos allá, en la plaza principal a eso de las seis de la tarde, los borrachos hacían de las suyas. ¡Qué espectáculo más deprimente! Grupos de jóvenes en estado de ebriedad haciendo todo un carnaval en el pueblo. No entiendo qué piensan los padres de esos muchachos o cómo es que los educan, pues lo que vi allá fue el colmo. A unos metros de la plaza había una comisaría policial con unos cuantos uniformados que se limitaban a mirar desde lejos. ¿Ése era el rol principal de la autoridad, solo mirar? Los borrachos se convierten en dueños y señores de los lugares más bonitos para visitar en los feriados.
Jaime Bass pjbass3@cotas.com.bo
Los derroches de fin de año
La Navidad y el Año Nuevo son las fiestas del contraste y el derroche, la psicosis por gastar se apodera de la ciudadanía que llega muchas veces a perder la cordura comprando cosas superfluas. Mientras que los acomodados económicamente disfrutan derrochando dinero sin control, otros añoran el aguinaldo para gastarlo febrilmente en compras que terminan muchas veces con saldo en contra. Por último, están los ciudadanos que no pueden comprar nada, porque no tienen ni para subsistir el día. Con este descontrol de gastos, la Navidad ha perdido su esencia. Nadie recuerda al Niño Dios ni a los Reyes Magos. Se terminó la inocencia de los niños de colocar sus zapatitos en la ventana esperando que los magos les coloquen los regalos. Hoy son ellos los principales protagonistas del gasto, pues deciden y exigen la clase de juguetes que desean y que los padres se ven obligados a comprar. Indudablemente, las fiestas de fin de año son para el derroche, la borrachera y el lamento en muchos hogares que ven esfumarse su dinero, quedando la esperanza de seguir trabajando el año entero para recibir el añorado aguinaldo.
Olga Barba de Marcos C.I.1481217 SC